domingo, agosto 24

Un mes para quererte, una vida para odiarte.-



Ni me acuerdo hace cuanto no escribía,
hoy abrí un cuaderno y sentí la necesidad de hacerlo.
Me hanpasado tantas cosas;
en un mes creí haber encontrado el amor de mi vida,
en un mes lo di todo...
en un mes sentí odio por quien mas he querdio
y hasta a veces he pensado que llegué a amar.
Aún tengo dudas... estoy confundida, dolida,
siento que nunca mas en mi vida encontraré a alguien como él,
era todo lo que buscaba,
pensé muchas veces que nacimos para estar juntos,
hasta fisicamente somos similares;
pero luego pensé en que lo mejor hubiera sido nunca conocerlo,
porque no sentiría la necesidad de tenerlo a mi lado,
de sentir su cálida mirada con sus ojos inmensos,
su sonrisa inocente, sus manos infantiles, pero llenas de lujuria;
no me acostaría cada noche imaginando que me abraza,
que me besa, sentir su respiración;
no tendría el anhelo de volver a juntar su pecho con el mío,
sentir el roce de nuestras pieles,
un ruido al choque de nuestros cuerpos.

A ratos te necesito, hay veces que te odio.

Me creo tan hermosa, pero me haces sentir tan horrible.
¿Cómo es que la prefieres a ella antes que a mí?
¿Qué quieres que haga con mi autoestima?
Me heriste como nunca nadie lo había hecho,
porque nunca nadie me elevó tan alto,
nunca sentí tanto por alguien;
y así como volamos juntos hasta mas allá de las nubes,
me dejaste caer, sola y choqué con el suelo, con las rocas;
para tu quedarte con ella. Porque la amas.
Como quisiera que tu amor fuera mío,
tal vez me conformaría con que cada beso que me diste
lo hubieras dado a mi nombre y no al de ella;
¡mentira!, tampoco me conformaría;
solo un milagro me haría feliz:
déjala, vuelve conmigo.
Tal vez estoy enamorada,
te perdonaría cada herida que dejaste en mi cuerpo y en mi corazón.
No te escribo a tí, porque no te intereso;
le escribo a mi alma que hoy está intranquila, quiere respuestas;
a menudo me pregunta por qué le ha tocado sufrir tanto,
siendo ella tan sincera.

Veinte años, cuarenta o tal vez mas podrían pasar,
pero siempre, sea cual sea la circuntancia
volvería a sus brazos y creería sus palabras,
volvería a ser la niña ingenua que creyó en esos ojos redondos y brillantes,
en ese besito cálido,
en esa voz que cien veces me dijo te quiero.

No quiero volver a querer a alguien que no seas tú,
porque tengo miedo de volver a repetir esta historia;
no le deseo a nadie este sentimiento, esta confusión.
¿Te quiero o te odio?
Son sentimientos tan contrarios, que se pueden volver tan cercanos.

Ahora dormiré, espero no soñar con él, espero no soñar contigo.

Él me hace daño, me haces daño.
Hasta en los sueños me siento atormentada;
¡déjame dormir tranquila!, como lo hacía antes de conocerte...
La amas, no me quieres.
¿Se acordará de mí en las noches, como yo lo recuerdo a él?
No lo creo...
Hasta mi olrgullo mandé a la mierda
en el momento que me puse a escribir y acepté mi derrota.
Perdí en el amor, como se pierde en la guerra.
Buenas noches.-

No hay comentarios: