Cada palabra dedicada en un comentario tan insignificante que me revolucianaba al verlo.
Porque él prefería viajar mas de una hora en micro para verme aunque sea cinco minutos, que quedarse en casa viendo tele.
Me sentí el centro de su Universo y al mismo tiempo él era el centro del mío. No había momento de mi día en que realizaba un acto sin pensar en él. Era mi sueño y mi pensamiento, mi día y mi noche, mi amor y mi pena, mi vida.
No habrá nadie jamás que me enloquezca con un beso y me de tanto orgullo llevarlo de mi mano. Porque ahora me doy cuenta que tenía él que me hizo derramar tantas lágrimas y me dejó tantas noches sin dormir. Su ternura y dedicación, su fina manera de tratarme con su dulce lujuria.

Maldita soledad que me abunda, pero tal vez es mejor, porque en nadie encontraré lo que busco.


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