Quisiera dejar constancia de que pasó una semana eterna, en la que te extrañé mucho, hice esfuerzos inhumanos para lograr no llamarte y no lo logré, te llamé un día. Muchas veces me propuse dejarte tranquilo, dejarte hacer tu vida (sin mi), pero nunca pude hacerlo, por miedo, miedo a esto que ocurre ahora; te dejé en paz, como tantas veces me pediste... y aquí estoy extrañándote, sin saber siquiera si aún vives... cada día estoy mas segura que estiré un chicle infinitamente y aunque se pudo seguir estirando decidí dejar de hacerlo.
Que lástima saber que me quieres y saber que lo reprimes, siempre fue algo bastante tonto, bastante asesino. Porque esa maldita represión asesinó nuestro lazo.
Que triste saber, que al yo hacer nada, tu harías lo mismo de siempre ''nada''. Si no vuelvo a llamarte, jamás nos hablaremos; si no vuelvo a visitarte, jamás nos veremos; y si dejo de amarte...
Esperé eternamente, con mi paciencia implacable algún gesto, entonces las cartas están tiradas.
Esto es muy difícil...
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